Lecturas · Matcha · Recomendaciones
Un espacio personal donde comparto lo que me gusta, lo que me mueve y lo que recomendaría sin dudarlo.

Hay una pregunta que me hago cada vez que termino un libro con escenas explícitas y me quedo mirando el techo, procesando: ¿por qué nadie me habló de esto antes? No hablo solo del sexo. Hablo del placer femenino. De la sensualidad. De ese espacio interior que existe en todas nosotras y que, durante generaciones, se mantuvo en silencio o peor, se cubrió de vergüenza. Crecemos en culturas que tienen mucho que decir sobre cómo debemos comportarnos, vestirnos, hablar y amar. Pero muy poco, casi nada, sobre qué sentimos, qué queremos, qué nos pertenece. La educación sexual, cuando existe, se enfoca en la biología y el riesgo. Rara vez en el placer y nunca en el nuestro. Y entonces aparece un libro. Puede ser una novela romántica con escenas que te hacen colorear las mejillas. Puede ser una historia de amor con toda su carga sensorial, cuerpos que se reconocen, personajes que piden lo que quieren sin disculparse. Y algo cambia. Porque ese libro no te está enseñando solo una historia. Te está mostrando un espejo. Te está diciendo: esto también es tuyo. Esto también existe. Tienes permiso de quererlo. No exagero cuando digo que para algunas mujeres, especialmente quienes crecieron en contextos más conservadores, religiosos o simplemente silenciosos sobre estos temas, una novela con escenas explícitas puede ser la única fuente de información honesta sobre su propia sensualidad. Y eso, lejos de ser algo menor, me parece profundamente importante. Leer sobre personajes femeninos que disfrutan, que piden, que tienen agencia sobre su propio cuerpo, normaliza algo que debería ser normal desde siempre: que nosotras también tenemos derecho al placer. Que conocer nuestro cuerpo no es un lujo ni una transgresión. Que la sensualidad no es algo que le pertenece a nadie más que a nosotras mismas. Así que cuando alguien arruga la nariz ante el smut, ante el spicy, ante los libros que no se averguênzan de mostrar deseo femenino con todas sus letras, pienso en todas las mujeres que encontraron en esas páginas algo que el mundo real les negó. Y pienso que esos libros importan. Mucho más de lo que parecen. No son solo entretenimiento. Son, para muchas, una puerta que alguien finalmente se atrevió a dejar abierta.
Entre letras y matcha · Hecho con amor por Ari